Ruta: Ruta del Muelas
 Fecha: 12 de Octubre de 2007
 Mapa Google Earth: DOWNLOAD
 Bikers: Fran, Nono y Cacha
 Dificultad: Media-Baja
 Km: 55
 Pueblos y lugares:
     Trujillanos, Embalse Cornalvo, Embalse Muelas y Mirandilla

 Dificultades Montañosas:
     Cuatro Caños por Muelas (7km); Las Laderas (2km)
Perfil Ruta
 Descripción de la ruta:

La jornada salió perfecta para una ruta en bici, con buen tiempo, y ni mucho frío ni mucho calor. Teníamos previsto salir sobre las 9.30, pero algunos contratiempos nos hicieron demorarnos hasta las 10.


Tras recoger a Nono en su casa, nos dirigimos hacia la salida de Mérida por la carretera de Valverde y nada más pasar el centro comercial “Idea”, giramos a la izquierda para tomar ya contacto con lo que más nos gusta: la tierra. Una pista ancha, buena, para rodar que durante 9 kilómetros nos conducirá a Trujillanos, aunque son continuos toboganes, “serrucho”, que si nos cogen en frío se atragantan, como fue mi caso.


Una vez en Trujillanos atravesamos el pueblo por su calle principal hasta justo antes del campo de fútbol, donde giraremos a la izquierda y enfilamos una pista buena que nos llevará al Cortijo de la Zapatera, todo en ligero ascenso. Al salir de Trujillanos, a pocos kilómetros, encontramos un cruce: a la izquierda vamos a Mirandilla; a la derecha hacia una “trialera”, una vereda vamos, que asciende por el cauce de un arroyo seco hasta San Pedro de Mérida; y de frente, al Cortijo de la Zapatera, que será el que tomemos.


A partir de este cruce, el camino está poco marcado, entre viñedos y olivares, perdiéndose la trazada, pero siempre tener la referencia de ir hacia el Noreste o si no controlamos de orientación, ir siempre por donde se deduce que debería ir el camino.


Cruzamos una verja y antes de llegar al cortijo, en un cruce, giramos a la derecha, para descender hasta la carretera de Cornalvo a la altura del Cortijo Campomanes. Seguimos la carretera hasta la presa, donde tuve mi caída del día, pues “olvidé” que estrenaba los pedales automáticos y al ir a bajarme…suelo. Magníficas las vistas del Parque Natural desde la presa, de origen probablemente romano.


Proseguimos la ruta por el camino que rodea el embalse, con excelentes vistas también, y volvemos a salir a una carretera. La tomamos y a pocos metros, volvemos a girar a la derecha y tomar un camino y seguidamente a la izquierda, para ascender por caminos blancos y en perfecto estado hasta la “Casa Mezquita”. Ojo, pues nos toparemos con varios cruces pero debemos estar atentos, pues cogeremos el primer camino que salga a la derecha una vez pasado el Cortijo. Cuidado, pues es un camino mal marcado, casi no parece camino y es casi campo a través.


Vamos descendiendo hasta llegar al “embalse del Muelas”, pequeña presa construida para el ganado. Cruzamos su estrecha presa a pie, pues en bici se antoja peligroso y tomamos el segundo avituallamiento antes de encarar lo más duro del día. El calor comenzaba a apretar.


Seguiremos por la pista principal (nada más cruzar la presilla, a la derecha) que encontramos en ascenso siempre hasta Cuatro Caños. La subida a Cuatro Caños, es la gran dificultad del día. Es uno de los antiguos pasos naturales que tiene la Sierra Bermeja y tiene varias vertientes de ascenso. La que hicimos nosotros, por el Muelas, son unos 7 kms, con caminos perfectos y con varios descansos y falsos descensos. Lo más duro, es el último kilómetro, a partir de la Casa del Suministro. Cacha y Nono empezaron a buen ritmo, pero enseguida Cacha tomó la cabeza. Yo empezaba a sufrir calambres, llegando a pasarlo mal en el último kilómetro donde tuve que poner “molinillo”. Coronamos en un cruce de cuatro caminos: de frente la Sierra Bermeja; a la izquierda Cornalvo por Casa Vieja; y a la derecha, Mirandilla, por donde proseguimos. Yo estaba roto por los calambres y tuve que tumbarme.


Una vez que creí que estaba recuperado, iniciamos el descenso hacia Mirandilla, 5 kms, de los cuales casi todo es por asfalto, siendo un descenso plácido y tranquilo, donde se puede meter todo el desarrollo o toda la “tranca”, como me gusta decir a mí, jejeje.
Atravesando Mirandilla, sufrí un nuevo ataque de calambres, más fuerte aun, que me paralizó ambas piernas y nos obligó a parar de la cuenta. El fantasma del abandono planeó seriamente sobre mí.


No llegué a recuperarme, pero iniciamos la marcha pues el tiempo se echaba encima. Al salir del pueblo, tomamos un camino a la izquierda y vamos siempre paralelos a la carretera hasta toparnos con la ruta de la plata. Giramos a la izquierda e iniciamos la segunda y última dificultad del día: Las Laderas o el Burro. Hasta llegar a la falda del Burro, me defendí como pude, con muchos dolores por los calambres, con marchas cortas, obligando a Cacha y Nono a adaptarse a mi ritmo. La subida, se antojaba un infierno para mis maltrechas piernas: 1,5 kms, con caminos en estado regular, con arena de “playa” y piedras. Sin embargo, encontré un gregario excepcional. Cacha puso ritmo a mis posibilidades y tiró de mí hasta la cima de forma magistral. ¿Alguien se acuerda de Jean Francois Bernard haciéndole la subida de Alp D´Huez a Indurain, ante los ataques de Gianni Bugno? Pues igual.

Eso sí, yo siempre con el “molinillo” y apretando mucho los dientes con los calambres. Tras coronar, un largo descenso de 3 kms hasta Mérida, que hicimos de forma tranquila y sosegada.