Etapa 5
Desde lo mas alto
Calzada de Bejar - Salamanca
74Km      Dificultad Media-Alta
18 de Julio de 2007
Pueblos y Lugares:
  • Calzada de Béjar
  • Valverde de Valdelacasa
  • Valdelacasa
  • Fuenterroble de Salvatierra
  • San Pedro de Rozados
  • Morille
  • Salamanca
Dificultades montañosas:

Nombre Longitud Altitud Cima
Subida a Fuente. Salvatierra 20km 900m
Pico Dueñas 7km 1100m

Hoy es miercoles, estamos muy cansados, pero es el ecuador de la ruta y aparentemente, finaliza la montaña. Eso sí, ingenuos nosotros, no nos esperamos 20km de subida dura hasta llegar a Fuenterroble de Salvatierra. Lo que sí que tenemos claro es que subiremos el Pico Dueñas, el más alto de toda la ruta, pero creemos que no será tan duro como lo vivido hasta ahora.

Después de hacernos mucho los remolones para levantarnos, nos ponemos en marcha. Salimos muy tarde, a eso de las 7:30 aproximadamente. Alcanzamos el camino pronto, alterna piedras, tramos secos y algunos bancos de arenilla. El ritmo es bueno, pero nos cuesta coger un pedaleo fino y continuo, redondo.

Vamos cansados, pero con ilusión, comentando la etapa anterior y con ganas de llegar a nuestra querida ciudad de Salamanca. Cogemos un tramo de carretera y la subida empieza a hacerse dura hasta el pueblo de Valverde de Valdelacasa. Son unos 5km que rompén la unión de los integrantes de la ruta. Fran es el que quizás lo está pasando peor, no puede coger el ritmo y las subidas no le favorecen para ello. Llegados al pueblo, cogemos algo de aire y proseguimos la marcha. El próximo pueblo es Valdelacasa, y de nuevo una subida aún mas dura que la anterior. Ya en el pueblo, exhaustos paramos algunos minutos, es necesario porque el esfuerzo ha sido muy grande.

Nos adentramos por caminos llenos de subidas. Esta vez no son tan largas como las anteriores, aunque si con gran desnivel. El que el terreno sea camino y no asfalto nos da algo de tregua. Por fín llegamos a Fuenterroble de Salvatierra, donde el terreno será algo mas llano hasta el Pico Dueñas, última subida, último gran puerto y techo de la ruta. Atravesamos algunas fincas, llenas de vacas. Vamos muy asustados, ya que son muy grandes y con cuernos que no quiero ni recordar. En una de las ocasiones tuvimos que atravesar la manada que estaba justo en el camino, unas 40 vacas. Teníamos la sensación de que era imposible escapar de esa manada. De hecho, en la primera manada que nos encontramos debatimos si atravesarla o bordearla, como hizo Juan, que ni se lo pensó. Al final, como mucho miedo y cuidado logramos dejar atrás al ganado y proseguir con normalidad nuestra ruta.

Nos vamos acercando al Pico Dueñas. Vamos confiados, no esperamos que sea muy duro a pesar de que es el mas alto de toda la ruta. Empezamos a subir, todos pensamos que ya era el puerto, y que al final tendría una rampa de unos 2km dura, y que todo acabaría ahí. Llegamos al desvío por una senda, acercandonos a una plantación de molinos para energía eólica y pensamos que era el final. La primera rampa fue dantesca, muy dura y con multitud de piedras. El grupo se rompe, y no nos volveremos a ver hasta la cima. A través de sendas muy estrechas, en ocasiones llenas de piedras que dificultan aún mas si cabe la subida. Cacha, Fran e Isra se encuentran en un descansillo, todo parece indicar que es el final de la subida y todo estaría en regla según lo que pensabamos. Pero Juan y Lampre han sigo para adelante, cuando habíamos acordado comer en la cima. Algo no cuadra. Seguimos en su búsqueda y vemos que la subida no ha acabado. Las rampas vuelven a ser endiabladas, con sendas muy estrechas y peligrosas. En ocasiones, el camino intenta bordear la loma del pico y si mueves la rueda te caes hacia abajo. Finalmente llegamos arriba, justo debajo de los molinos. Vemos que hay un camino alternativo, por donde probablemente hayan subido los molinos, pero nosotros decidimos siempre seguir la ruta establecida. Desde el desvío donde empezaron las últimas rampas, han pasado unos 5km, y no solo ha sido mas largo de lo que esperábamos, sino que también mucho mas duro. Juan, incluso se atreve a decir que le parece mas duro que las últimas rampas de calzada del puerto de Béjar. Paramos a tomar el desayuno antes de afrontar la bajada.

Ya en la bajada, decidimos ir con mucho cuidado. Vemos que hay muchas piedras en los primeros metros, Lampre tiene en muy mal estado su rueda trasera, por no hablar de Isra que baja sin frenos traseros. La bajada es una pared. Llena de piedras muy grandes y de rampas vertiginosas, incluso nos hace parar a todos en mitad de la bajada. Al final, un tramo de unos 50m, Isra y Cacha lo bajan andando.

Una vez abajo cogemos de nuevo carretera, y seguimos bajando. La carretera nos acompañará 15km, hasta el siguiente pueblo, San Pedro de Rozados. Hay un camino justo antes de llegar al pueblo, paralelo a la carretera, pero no está en muy buen estado. El tramo hasta el pueblo se nos hace eterno. Hace calor, las piernas estan muy mal, y el trayecto es un serrucho, subidas y bajadas. La montaña se ha acabado, pero lo que queremos todos es que se acabe la etapa.

En el pueblo volvemos a coger camino. En ocasiones, vemos que es claramente calzada original, pero como en Castilla y León no está señalizado, pues no lo tenemos del todo claro. Los toboganes se suceden, en algunas ocasiones las pendientes son muy dañinas y el casancio ya se ha apoderado de nuestros cuerpos. Estamos realmente mal. Quizás puede que sea la etapa en la que peor lo estamos pasando, si, incluso peor que el día antes. También quizás porque todos pensabamos que sería un camino hasta Salamanca.

Pasado Morille, y a unos 15km de Salamanca, el camino se hace mas pesado y en mal estado. Sendas llenas de piedras que atraviesan multitud de fincas, pero sin vacas ni toros, algo que se agradece. El camino sigue siendo un serrucho hasta Salamanca. Hacemos nuestro el dicho... "Todo lo que baja, SUBE", por lo que odiabamos casi por igual las bajadas que las subidas.

En una de las subidas, a unos 10km de Salamanca, se aprecia la ciudad. A todos nos da alas, aunque parados en al cobijo de una sombra proporcionada por un árbol en medio del desierto salmantino, y con una estupenda bajada en frente, nadie quiere moverse. El reloj marca las 15h, y aún nos quedan 10km. Lo cierto que es cogemos mejor ritmo, pero parece que la ciudad se resiste a ser conquistada por los aventureros.

Justo antes de llegar a Salamanca, algunas subidas nos acaban por machacar, el cansancio es brutal en todos, nadie puede mas. En la última subida antes de entar en la ciudad, Lampre tiene una caida sin consecuencias en unas piedras, pero quizás el culpable es el cansancio. Ya en la ciudad, como no, nuestra ruta acaba en lo mas alto de Salamanca. Nos cuesta lo suyo llegar, pero por fín lo logramos y allí nos esperaba Amara y Soralla, novia y amiga respectivamete de Fran, que amablemente nos ceden su piso para que podamos pasar el día en Salamanca.

Aún se nos plantea un reto. El piso es un 5º sin ascensor, y las bicis con las alforjas no suben solas, hay que subiras con nuestras "descansadas" piernas.

Después de una ducha, las chicas se han currado una estupenda comida que muy agradecidos devoramos. Ya por la tarde, nos acercamos al Decathlon, donde Isra compra sus pastillas de freno y Cacha un maillot de manga larga, que vaya con el frío que hacía por las mañanas.

Los rostros de los aventureros eran de auténtico comic. Todos estabamos destrozados, por lo que después de cenar, no tardamos mucho en coger la senda del sueño.

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