Etapa 4
Una de romanos
Carcaboso - Calzada de Bejar
62Km      Dificultad Alta
17 de Julio de 2007
Pueblos y Lugares:
  • Carcaboso
  • Cáparra
  • Aldeanueva del Camino
  • Baños de Montemayor
  • Calzada de Bejar
Dificultades montañosas:

Nombre Longitud Altitud Cima
Puerto de Bejar 16km 900m
Subida a Calzada de Bejar 6km 800m

La marcha comienza con algo de retraso, debido a algunos problemas en la bici del Lampre, que viaja con un tapón de lejía en uno de sus bujes de su rueda trasera. También llevamos algo de lentitud, quizás debido a lo que nos espera en adelante.

En seguida comienzan las subidas. Rampas empedradas y multitud de paradas para pasar las puertas a fincas. Esto nos acompañará a lo largo de toda la jornada. A pocos kilómetros de comenzar la etapa tenemos la primera gran subida, dentro de una finca con multitud de vacas. En un cruce algo confuso, tomamos el camino equivocado y nos perdemos. Dura poco, unos 2kms, pero lo suficiente para sacarnos de nuestras casillas. Demasiado retraso en comenzar una jornada que será muy dura. Y todo ello derivado de que el camino se pierde en una senda de estrechas vereas. Así durante varios kilómetos, atravesando multitud de fincas hasta llegar a un tramo de carretera. Las fincas nos retrasan mucho, ya que hay que bajarse a abrir y cerrar la puerta. Además, justo antes de llegar a la carretera, Fran tiene una dura caida contra una piedra, lo que le provoca una herida y un fuerte dolor en la rodilla. Paramos a curarlo y emprendemos el camino en por carretera.

Pocos kilómetros después dejamos a la izquierda Ventaquemada, justo al volver a coger el camino. El camino olvida las vereas y nos obsequia con tierra dura, y algunas playas. En una de ellas, Fran dolorido por la caida y al intentar bajarse de la bici vuelve a caerse, pero sin consecuencias. El camino sigue por zonas llenas de encinas y nos llevará a los pies de los restos de la que era la ciudad romana de Cáparra. De los restos, lo que mas destaca es el arco de cuatro caras que se conserva en muy buen estado, y por el que atraviesa la ruta. Después de hacernos algunas fotos decidimos que es el mejor escenario para desayunar.

Una vez reanudada la marcha, el camino se va haciendo cada vez mas estrecho, atravesando numerosos arbustos que dejan pasar pequeños rayos del sol. El paisaje es maravilloso, pero ya todos vamos pensando en lo que tenemos justo delante. El camino llega hasta el esperado arroyo, donde comienza la subida. En el arroyo, Cacha se cae justo en medio y se moja todo. Lo peor no es que se moje, algo que se agradece debido a las temperaturas que se empiezan a alcanzar, sino que se moja la cámara de fotos que lleva en el maillot, lo que le impide hacer mas fotos en lo que resta de jornada, una verdadera lástima teniendo en cuenta la belleza de la ruta que queda, y la jornada del día siguiente, ya que hay que esperar a que se seque para volver a cargarla. Nos quedamos sin fotos hasta Salamanca.

Una vez pasado el arroyo, el camino empieza a empinarse hasta llegar a la carretera que nos llevará al cruce con la N630 y la nueva autovía. Debido a las obras de dicha autovía, nos vemos inmersos en alguna confusión, de la cual salimos airosos después de inspeccionar las alternativas y pararnos un poco a pensar. Eso sí, perdemos mas tiempo, algo que no nos sobra. De nuevo en carretera, que no la dejaremos hasta llegar a Baños de Montemayor, 20Km después, comenzamos una dura ascensión hasta Aldeanueva del Camino. Son 10km muy duros, y los kilómetros hacen mella en nuestras piernas. Durante los 10km hasta el pueblo subimos algo mas de 150m de altura. Llegamos al pueblo rotos, muy cansados, y con algo de miedo por lo que nos espera a continuación. En el pueblo recargamos de agua de la fuente del pueblo los Camel Back y los bidones, ya que necesitaremos mucha agua en los restantes 22Km.

Salimos de Aldeanueva, de nuevo en carretera, rumbo a Baños de Montemayor. Son 9kms los que restan hasta Baños, y la subida es aún mas dura que la que nos llevó a Aldeanueva. Se hace interminable, mas para unos que para otros, pero la dureza de la subida, los kms acumulados, el calor que empieza a ser insoportable, todo se acumula en nuestra contra. Por fín, llegamos a Baños. Una vez allí, paramos a comernos un plátano, que falta nos van a hacer sus calorías y a arreglar un pinchazo de Isra. Nos viene muy bien la parada, pero todos intentamos alargarla lo máximo posible. Pero el sufrimiento va a ser inevitable. Nos restan 5km hasta la cima, 2 de los cuales serán por calzada romana reconstruida. Su belleza será inigualable, pero la dureza también.

Las primeras rampas a través del pueblo son verdaderamente durísimas, paredes en medio de un pueblo. Pendientes mas pronunciadas que las que trae la N630, paralela a nuestra ruta. Algunos lugareños nos dan ánimos, pero también nos advierten de lo que nos aguarda. Quizás es buen momento para recordar el peso que llevabamos en las alforjas, que a mas de uno no le faltaron ganas de dejarlas en el pueblo. Saliendo del pueblo encontramos la calzada romana reconstruida, y las rampas durísimas finales del puerto, 3km para coronar. Ni un solo kilómetro tardaron en poner pie en el suelo Cacha y Fran, el resto siguieron hasta el final. Cacha y Fran vuelven a subir. Al final, coronan el puerto a duras penas. La pendiente era tal, que en algunos tramos había escalones. Es una verdadera pena no haber podido sacar fotos de los instantes, pero gracias a la cámara de algún móvil capturamos algunas instantaneas que están colgadas en la sección de fotos. Ya arriba, donde acaba la calzada romana, restan un kilómetro para coronar el puerto definitivamente, pero por carretera. Antes de coronar, abandonamos Extremadura y entramos en Castilla y Leon, en la provincia de Salamanca. Esto nos da fuerzas.

Ya en la cima, donde llegamos exhaustos, paramos en una gasolinera a comprar unas bebidas isotónicas y algo de picar. Juan ha pinchado de nuevo, cambiamos la rueda. Son las 15h, así que pensamos que hacer, si comer algún bocadillo en algún bar o bien intentamos llegar hasta Calzada de Béjar. Al final, decidimos parar en un pequeño bar "Casa Adriano" que tiene fama por llevar 150 años y 4 generaciones atendiendo a los peregrinos. Allí encontramos a unas señoras mayores que nos atienden muy bien. Incluso encontramos a una señora que se nos acerca y nos da unas chocolatinasl. Al parecer, su hija estaba haciendo en esos momentos el Camino de Santiago por la ruta francesa, y se acordó de ella al vernos.

Una vez alimentados, reemprendemos la marcha. Nos restan 12km hasta el pueblo, 5 de bajada del puerto de Béjar, y el resto a subir hasta el pueblo. La bajada es una autentica salvajada. Muy pronunciada con curvas cerradas y barrancos sin fondos. Isra baja sin frenos traseros, lo que a los que vamos delante, Juan, Lampre y Cacha nos hace temernos una caida. El paisaje es muy bonito, un bosque de pinares. Ya abajo, Lampre, Juan y Cacha están asustados, ya que Fran e Isra no acaban de llegar y la bajada es muy peligrosa. Algo mas de 15 largos minutos aparecen. A primera vista todo está bien, pero nuestros peores presagios se cumplen. Isra viene con el maillot roto, sangrando por el mentón y heridas por todo el brazo derecho. En una curva cerrada su rueda ha derrapado y se ha ido al suelo. Fran lo relata aún asustado. Le curamos un poco, sabemos como es y no se queja mucho, pero se le nota que está muy dolorido y no va bien.

Echamos el resto, 7kms mas de subida dura hasta el pueblo. El calor es brutal, el cansancio se ha instalado en todos los rincones de nuestro cuerpo, y los últimos kilómetros hasta el pueblo no ayudan. Cacha sufre un desvanecimiento a 2km del pueblo, ya no puede mas y en una zona de baches y piedras cae fulminado al suelo. Los últimos 2km los combina a pie y a bicicleta.

Una vez en el albergue, nos recibe la señora que lo regenta, que nos habla un poco del pueblo, de 40 habitantes, y nos cuenta algunas anecdotas de otros peregrinos. El albergue es muy acogedor, aunque en invierno tiene pinta de hacer un frío espantoso. Después de unas duchas, lavar la ropa y poner las bicis a punto para el día siguiente nos comemos unos enormes bocadillos que compramos en el pueblo. Muy cansados, nos vamos a dormir con la experanza de que la próxima etapa sea menos dura. Que equivocados estábamos...

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