El día comienza a las 6 de la mañana cuando el gallo del móvil de Fran nos despierta. Nuestras caras reflejan la hora en que es, algo de cansancio y mucho sueño. Tomamos un buen desayuno, alguna foto y en seguida nos ponemos en ruta.
Son las 6:45 aproximadamente y hace algo de frío. El camino alterna piedras con tramos de arena, y se muestra algo incómodo pero tampoco difícil. Llegamos al angar de Valdesalor, donde nos desviamos por un camino erróneo a la izquierda que nos hace andar un par de kms mas de lo debido. El incidente es breve, nos damos cuenta en seguida que debíamos haber atravesado el angar.
Una vez que pasamos Valdesalor, encontramos las primeras rampas del Puerto de las Camellas. No será especialmente duro, pero es muy temprano y en algunos tramos hay multitud de piedras, lo que lo dificulta un grado mas. Son 5km de subida, pero lo solventamos bien, no es duro.
Llegamos a Cáceres donde paramos en el parque de Canovas a preparar unos bidones con bebida isotónica. Atravesamos la ciudad y cerca de la plaza de toros cogemos la carretera que va hacia Casar de Cáceres. Nada mas salir de Cáceres, pocos kms después tenemos el camino a la izquierda de la carretera.
Ya en el camino, primer incidente. El cacha se cae. Caída de la misma guisa que las anteriores, se queda atascado en unas piedras y no puede sacar el pie del pedal. Un pequeño corte en un dedo, pero no grave. También Fran se caerá unos metros mas adelante, pero sin consecuencias.
El camino es bueno, prácticamente no hay piedras ni playas lo que nos permite coger buena cadencia de pedaleo. Justo antes de entrar en el Casar, nos encontramos un peregrino a pie, un asturiano que luego conocimos en el albergue de Cañaveral.
Ya en el Casar de Cáceres paramos a tomar el desayuno de ruta junto a un embalse donde la gente está pescando. Debatimos si finalizar la etapa en el albergue del Embalse Alcántara o bien seguir hasta Cañaveral, ya que es mas barato y así recortamos la etapa del día siguiente, que la del cuarto día nos lo agradecerá. No estamos muy de acuerdo, pero decidimos que viendo las fuerzas que tengamos tomaremos una decisión cuando se acerque el momento.
Saliendo del Casar nos encontramos con una pista muy buena, pero el camino está lleno de badenes. Cogemos buen ritmo, empezamos a encontrarnos muy bien.
Poco a poco nos vamos a acercando al Embalse de Alcántara, empezamos a ver paisajes preciosos. Dejamos atrás la civilización, durante kms no veremos a nadie ni nada, tan solo naturaleza, lo que nos gusta. En el horizonte tan solo vemos paisajes llenos de encinas, los caminos se hacen estrechos, coincidimos en ocasiones con la calzada original, nos encontramos miliarios romanos con inscripciones que se conservan en perfecto estado. Es sin duda uno de los mejores por los que pasamos durante toda la ruta.
Bajamos hasta el embalse donde tomaremos la carretera durante varios kms, ya que el camino original es impracticable, tan solo es posible seguirlo a pie. Seguimos por la N630 hasta pasar el club náutico TajoMar, donde a la derecha vuelve a salir el camino. Nada mas girar, nos encontramos con Cerro Garrote, todos nos quedamos helados. Las primeras rampas son durísimas, con muchísimas piedras, del orden del 16% de desnivel. Los primeros kms hacen verdaderos estragos entre nosotros, el grupo se rompe y cada uno sube como puede, a su ritmo. La subida son 3km, pero los mas duros que hemos subido hasta ahora. Subimos por calzada original, y al final tenemos algún falso llano para coronar.
Las subidas no acaban ahí, ya que ya hasta Cañaveral será todo subida. 12km de subida continua por calzada original. Ahora si estamos cansados, aunque no nos arrepentimos de tomar la decisión de seguir hasta Cañaveral. Ya vemos el pueblo desde arriba, pero eso nos minará mas, ya que parece que no llegamos nunca.
Al final, tenemos una bajada hasta el último km antes de llegar al pueblo. La bajada es intensa y tiene un último tramo que es una auténtica escalera de piedra. Algunos tenemos que acabar la bajada a pie, es muy peligrosa y mas aún con el peso que llevamos.
Una vez abajo, tenemos el pueblo enfrente, aunque aún tenemos que subir hasta él 1km, y para mas dificultad, el pueblo es una rampa, y el alberque está arriba del todo.
Durante la subida en el pueblo, la gente nos da ánimos. Isra va subiendo y un vecino le ve desde lejos y le dice… “¿quieres un trago de cerveza?”, a lo que Isra no se niega y le dice… “como la dejes ahí me la llevo”, la cogió y se la bebió subiendo de un trago.
El albergue es un piso, pequeño y no muy bien cuidado. Pero es gratis, tampoco se puede pedir mucho mas. La tele no cambia de T5, el mando tiene las pilas gastadas, y queremos ver el Tour de Francia por la 2. El cacha mete las pilas en el congelador durante 15min, lo que nos da lo justo para cambiar a la 2 y ver la etapa del Tour.
Comimos en un bar del pueblo, la verdad es que el trato no fue muy bueno y la comida no era nada fuera de lo normal. Eso sí, con el hambre que hay nos comemos lo que nos pongan.
Ya por la tarde nos damos un baño en la piscina del pueblo y de vuelta al albergue nos encontramos con unos peregrinos polacos que los veremos en las dos siguientes etapas. También coincidimos con el peregrino asturiano que vimos en el Casar de Cáceres. Algunos peregrinos que llegan, deciden marcharse al hostal, ya que no cogemos todos.
Sobre las 23h, después de cenar en el mismo bar en el que comimos, y después de lavar las bicis, nos vamos a dormir.