Etapa 1
Entre brasas, pa' empezá
Mérida - Aldea del Cano
56Km      Dificultad Media
14 de Julio de 2007
Pueblos y Lugares:
  • Mérida (Acueducto romano Los Milagros)
  • Lago Proserpina
  • El Carrascalejo
  • Aljucén
  • Alcuescar
  • Casa de Don Antonio
  • Aldea del Cano
Dificultades montañosas:

Nombre Longitud Altitud Cima
Las laderas 2Km 300m
Sierra de Los Centinelas 10Km 480m

Hoy es el primer día de nuestra aventura. Nos citamos a las 06:30 de la mañana en Marquesa de Pinares 34, casa de los Mous, donde nos despide la Ra, última persona conocida que veremos durante mas de una semana. Junto al acueducto romano de Los Milagros, impresionante monumento histórico entre los muchos que tiene la villa romana Emerita Avgvsta, Mérida, nos hacemos las primeras fotos de la ruta, la salida.

Comenzamos la andadura. En los primeros metros, primeros contratiempos, Lampre tiene problemas con su sillín, que casi le da un susto en alguno de sus numerosos orificios corporales. Subsanado el contratiempo, hinchamos las ruedas en la gasolinera de salida de Mérida, desde donde podemos apreciar los primeros metros de La Calzada romana.

En los primeros metros, el terreno está empedrado, lo que dificulta coger un buen ritmo, además de que las piernas están frías. Es evidente que pasamos por calzada original, aunque en mal estado. Los baches no faltan.

Primera dificultad montañosa, Las Laderas, o comúnmente conocido como El Burro. Lo subimos por la vertiente en la que transcurría la calzada romana, y no el habitual camino de subida a El Burro.

Superada Las Laderas llegamos a las cercanías del Lago Proserpina, encabezado por una presa romana. El camino está plagado de lo que denominamos “Playas” ya que es una aglomeración de arena muy fina que dificulta en demasía el tránsito. Nos hace derrapar y lo pasamos realmente mal para transitar por ellas. Todos, absolutamente todos, estamos a punto de caernos. De hecho, ya en la bajada de Las Laderas Isra se cae en una de las playas que nos encontramos. Primera leche de la aventura.

Comentar que Héctor, compañero que aprovecha nuestra primera etapa para entrenar en el camino hacia su ruta, hace verdaderos esfuerzos por adelantarnos, quedarse y volver a enlazar… con el objetivo de inmortalizar momentos de todo tipo en fotos. Rápidamente nos percatamos de sus grandes criterios profesionales, como buen cámara que es.

En el camino hacia El Carrascalejo, Cacha se empeña en no dejar en evidencia a Isra, y demostrar que aún no es hábil con los pedales automáticos. En un montón de piedras se queda enganchado, no le da tiempo a sacar el pie y talega. Herida en la rodilla izquierda que le acompañará hasta Astorga, pero nada importante. Ya en una anterior ocasión tiene que tirarse de la bici al intentar sacar una foto, pero eso no lo cuento como caída aunque algunos de los miembros de la expedición se empeñen, como no contaré otras de algunos aventureros.

Ya en el pueblo paramos en la iglesia a refrescarnos y hacer los primeros bidones con bebida isotónica. El pueblo está vacío, es muy temprano.

Reiniciamos la aventura por caminos regulares, también nos encontramos con numerosas playas. Nos dirigimos a Aljucén, a pocos kms. El pueblo nos recibe con una rampa que nos recuerda que lo que estamos haciendo no es ningún paseo triunfal. Una vez pasado el pueblo bajamos hasta la N630, que nos acompañará paralelamente casi todo el trayecto hasta Astorga. Cruzamos el límite de provincia, ya estamos en Cáceres. Justo al pasar por las gasolineras giramos hacia la derecha y nos adentramos de nuevo en el camino. De fondo nos espera impaciente la Sierra de los Centinelas. Para comenzar el camino es ancho, poca pendiente y “sin playas”. Son 10km de subida que causará verdaderos estragos. Conforme el camino se hace mas estrecho y la pendiente comienza a subir notablemente, empiezan las empedradas. Esto después de pasar un riachuelo seco, por si sirve de orientación. En los tramos mas duros, algunos tenemos que echar el pie al suelo, la pendiente es elevada y las piedras no dejan pedalear a los menos hábiles. Tan solo Isra y Juan logran subir del tirón las rampas mas duras hasta el momento.

Cuando el firme se hace menos pendiente, Lampre tiene un percance con una piedra suelta y se ve obligado a saltar de la bici. No lo vamos a contar como caída, como ya he comentado antes.

A mitad de subida, en una zona mas cómoda paramos a hacer el primer desayuno de la ruta. Unas barritas energéticas, algo de paté, ensaladas para el Isra, y de nuevo en marcha. Antes, Lampre no se percata de que deja atrás una de sus alforjas, ¡¡¡ como si no llevara peso !!!, pero este hombre es capaz de cualquier cosa, y lo demostrará en posteriores etapas. Esta loco.

Nos dirigimos a la Cruz del niño muerto, donde paramos a hacernos unas fotos, algo que agradecen algunos exhaustos aventureros, entre los que se incluye un servidor. Aunque eso no lo dice nadie, que es la primera etapa, pero los rostros hablan por si solos, no mienten. Nos dirigimos a las últimas rampas, durante 2km el camino se hace mas angosto y numerosos Quercus Suber lo marcan. La última rampa de unos 500m se hace interminable, pendiente muy alta que termina por romper nuestras piernas, y si no que le pregunten a Lampre o Cacha.

Ya en la bajada, nos encontramos Alcuescar. Un festival medieval nos recibe. Nos bajamos de la bici para recargar los bidones y hacer mas bebida isotónica. Nada mas salir del pueblo, a Cacha se le cae una de las alforjas, y el contrapeso casi le hace caer, pero en esta ocasión controla la bici.

Restan 15km, el terreno es abrupto en ocasiones, con vereas, incluso en muy mal estado en algunos tramos en los que ni se distingue el camino. Llegando a Casa de Don Antonio encontramos un pequeño puente romano que permite el paso sobre un riachuelo. Unas fotos, mojamos el pañuelo para cubrirnos la cabeza, que el calor ya es muy intenso.

5km después llegamos a Aldea del Cano. Antes, pasamos por unos milenarios y unas inscripciones de las muchas que ha instalado a lo largo del recorrido la Junta de Extremadura a través del proyecto Alba Plata.
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