Ruta: Serrucho y al límite
 Itinerario: Portomarín-Arzua
 Fecha: 15 de Agosto
 Dificultad: Alta
 Km: 62km
 Velocidad Media: 11,85km/h
 Tiempo: 5h 16'
 Pueblos y lugares:
     - Ventas de Narón
     - Ligonde
     - Alto do Rosario
     - Palas de Rei
     - Casanova
     - Furelos
     - Mellide
     - Ribadiso da Baixo
 Dificultades Montañosas: -
     - Alto de Ligonde (710m; 14km; 8% max)
     - Alto do Rosario (635m; 3km;
     - Alto de Castañeda (490m; 2km;
     - Alto de Arzúa (395m; 3km;
Perfil Ruta
 Descripción de la ruta:

Bueno, que bien dormí. Me he levantado cantando una vieja canción que me cantaba mi amigo “Belcebú”: “Cariburibí, carabirubá, no sé lo que tienes que cada día me gustas más…”, del Fary, toma ya. Cogiendo ánimos para una de las etapas más duras. Etapa que me recordó mucho a la etapa de Salamanca, cuando hicimos la ruta de la plata. Esta era tremendamente rompepiernas, la peor con diferencia y además, acaba en “alto”.

La primera parte del día, mucho frío y viento en contra, pero a tutti. Y lo de tutti nunca mejor dicho porque vaya plaga de italianos que había durante todo el camino. De nuevo dureza nada más arrancar: el temido Ligonde, que no lo fue tanto. En algunos libros aparece con otro nombre: Alto Ventas de Narón, pero da igual, es igual de cabrón con un nombre u otro .Muy largo eso sí, 14 kms, pero quitando las primeras rampas técnicas del 8%, luego había descansos y oscilaba entre el 4 y el 7%. Aun así, era tan largo que se hizo bastante duro el cabrón.

Tras coronar, descendemos plácidamente durante escasos kilómetros. Subimos casi sin enterarnos el alto do Rosario y bajamos en un bonito descenso hasta Palas de Rei, donde en un bar nos ponemos bien de comer con un bocata de jamón y algunas frutas. Seguimos bajando el Rosario, muy a gusto disfrutando del camino y el grupetto empieza a dispersarse. Tras pasar el límite provincial de A Coruña, emprendo de nuevo solo un maldito rompepiernas hasta Mellide. El frío matutino, dio paso a un calor importante. En un último esfuerzo, corono el repecho de 1,5 km que da paso a Mellide, donde fiel a la tradición del camino, me pego la licencia de tomar un pulpo y un vino en Casa Ezequiel. Que rico pero vaya bomba el vino, vaya pelotazo me pegó y aun me quedaban 14 durísimos kms .
Marga, Carlos y Raul, que había aparecido de nuevo, se quedan con Yola, otra sevillana que empezó con Marga en Burgos, pero que se habían separado durante dos etapas y volvían ahora a juntarse. Yola, había tenido un percance, se clavó los dientes del plato en el gemelo y le dieron puntos. Aun así, toda una campeona, pudo y quiso continuar.

Si no fuera por lo bellísimo del paisaje, estos 14 kms hubieran pasado de infernales a infernalísimos. Madre mía, parecían eternos con serruchos interminables, un  calor sofocante, se me acabó el agua, estaba solo, me perdí durante unos kms, el libro de ruta no marcaba bien los repechos…bufff, psicológicamente el peor rato. La etapa de Salamanca en 2007 se repetía.

Tras un continuo sube y baja, subo la Castañeda, joder vaya sorpresa no esperaba estas rampas de 2 kms, escondidas en el libro de ruta, de hecho había una igualita que la “endiablada” de Cañaveral y claro, pie a tierra. Pero el colmo estaba por llegar, a falta de 3 kms, me llama Marga y me dice que se había encontrado mi credencial varios kms atrás. Había perdido la credencial!!! Madre mía, sin eso no hacía nada!!! Suerte que quien la encontró fue Marga!! Gracias amiga!!

Como me perdí, desciendo la Castañeda por carretera, hasta Ribadiso, precioso pueblo, con buen ambiente y ahí, inicio ya exhausto, y muy muy tocado física y mentalmente, la subida final a Arzúa.

Casi 3 kms, buenos caminos, incluso ya llegando, asfalto, pero ay ay ay. No era tan duro, pero a mí se me hizo como el Angliru, con más de 60 kms atrás y todas las cosas que he contado. Llegué incluso creo que algo deshidratado, porque no era normal lo mal que me encontraba, casi mareado. Estuve a punto de “cantar la gallina” .Cómo me acordé del Cacha en Calzada de Béjar. Encima, el albergue, que ya lo tenía apalabrado por teléfono (menos mal), estaba arriba del todo el pueblo!!!!

Bueno, una ducha y un descanso, y me empiezo a recuperar. En este albergue coincidí con todos los que había conocido días atrás: los toledanos Paco y Rafa, los alicantinos y el “neng”, los madrileños Carlos y Raúl y la sevillana Marga. Se unió hoy, la otra sevillana, Yola, quien pasó la noche con nosotros y también el resto del camino. Hice un poco de enlace de unión, y formamos todos un gran grupo y nos fuimos a cenar a un bar, donde ya todo eran comentarios sobre la última etapa. Ahora sí que iba a llegar, salvo cataclismo mundial y que el cielo se cayera sobre mi cabeza, iba a llegar a Santiago, iba a completar mi aventura. Empezaba ya a sentir la emoción y alegría. Antes de dormir, me quedé un rato en la terraza del albergue, donde tuve una conversación muy amena con Yola. Sólo había oído hablar de ella a través de Marga, pero nos conocimos ese día y la verdad que entablamos buenas migas, hablando de lo divino y lo humano. Era una de las cosas increíbles que descubrí en el camino, lo acogedora y abierta que puede ser la gente. Un día de bici, y ya te sientes como en familia, todo buen rollo, todo solidaridad y fraternidad.  Te sientes arropado y querido por gente que no te conoce de nada ni sabe nada de tu vida. Salí solo y sin quererlo, me encontré con mogollón de peña. Me encantó esa sensación. Con pena de dejar la conversación a medias con Yola, pues ya era tarde y hacía frío, me voy a dormir.

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