Ruta: La Cruz de Hierro, y el regalito... por el Bierzo
 Itinerario: Astorga-Villafranca del Bierzo
 Fecha: 12 de Agosto
 Dificultad: Media-Alta
 Km: 81km
 Velocidad Media: 15,34km/h
 Tiempo: 5h 18'
 Pueblos y lugares:
     - Rabanal del Camino
     - Foncebadón
     - Cruz de Ferro
     - Manjarín
     - Acebo
     - Molinaseca
     - Ponferrada
     - Cacabelos

 Dificultades Montañosas:
     - Alto de la Cruz de Ferro (1503m; 8km; 8% max)
Perfil Ruta
 Descripción de la ruta:

En Astorga, ya me uno al camino francés, y la soledad iba a acabarse, todo era un bullicio de gente, y al menos hablo con más personas. Se agradece. Volvería a salir solo, pero el camino ya estaba repleto de ciclistas y caminantes. Era ya otra cosa.

La etapa de hoy, a parte de ser la primera etapa de montaña seria, venía con regalito. Pensaba hacer noche en Ponferrada, pero por cuestiones que luego comentaré, tuve que avanzar 25 kms más, lo que me trastocó y condicionó el resto de la aventura.
Nada más salir de Astorga, el terreno ya pica todo para arriba, falsos llanos y terreno constante en ascenso al 2-3%, poco a poco subiendo.

A los pocos kms, me uno a dos chicos de Toledo, con quien había hablado la noche anterior. Hago buenas migas con ellos y el ritmo en principio es parejo al mío. Los tres enfilamos poco a poco el gran puerto del día. Tras Rabanal del Camino, se inician los 8 kms a la Cruz de Ferro. Empieza tendido, en torno la mayoría de los kms al 5,5 %. En la subida, yo pongo desarrollos cortos, y mis compañeros de subida se desmarcan un poco, pero los mantengo a tiro. Vamos ganando altitud, pues el desnivel era importante, y el paisaje se va embelleciendo. Yo voy haciendo la goma totalmente, pero disfrutando de la subida y del paisaje. Yo sólo sabía gritar: “¿cuanto queda José Francisco…?” Hay un momento en que las nubes estaban por debajo de mí…que chulo. Tras pasar Foncebadón, queda los más duro, 1,5 km entre el 7-8%, algo fatigado, pongo el molinillo, aunque sin abusar mucho de él, todavía quedarían puertos para eso.

Corono en la Cruz eufórico, con preciosas vistas y algo de frío. Allí ,me esperaban mis compañeros de Toledo. Cumplimos la tradición, y escribimos una piedra con nuestro nombre (yo puse otra con Iter-ab) y la depositamos en la base de la Cruz.

Iniciamos los tres el descenso, un descenso largísimo, más de 20 kms, y muy muy pronunciado. Fue todo una gozada, bajar por ahí, coger velocidades de hasta 65 km/h y un paisaje espectacular. Sin duda, esos 20km están entre los momentos de toda mi vida de mayor disfrute encima de una bici. Pasamos por Manjarín (donde un paisano toca la campana cuando pasas), el Acebo (donde repostamos) y Molinaseca, vaya tres pueblos bonitos bonitos. Llegamos así, cómodamente a Ponferrada.

Allí, en el albergue, no nos dejan entrar a las bicis hasta las 18h y todo apunta que se llenará. Decidimos ir hasta el próximo pueblo, Cacabelos. Cruzamos Ponferrada de cabo a rabo, viendo su majestoso castillo templario. Había que ir dando zapatilla, por como pudiera estar el albergue. Yo ya empezaba a estar castigado por calambres y hago la goma de nuevo. Los toledanos, siguen dándole estopa. En Cacabelos, más de los mismo. Hay que continuar hasta Villafranca 9 kms más…yo ya estaba exhausto, eran las 16h, iba arrastrao, pero por fin en Villafranca, tras 81 kms, hay hueco para nosotros. 25 kms de regalo para mis piernas…

Bonito pueblo, con una especie de playa fluvial donde me pegué un buen baño, y hasta un improvisado jacuzzi, que Rafa, uno de los toledanos se montó en el río. Como un castor, empezó a mover piedras del río, y vaya chiringo montó ahí el tío. Un descanso para nuestras piernas.

El albergue, muy bullicioso, con buen ambiente, algo chapucero, pero divertido. Especie refugio de madera, que hacía un ruido del copón cada vez que alguien andaba. Hasta lavando la ropa se conocía a gente, y la cena comunal en el albergue…jajaj, que friki el responsable, nos hizo a todos hacer un rito colectivo allí y todo, jajajaj. La anécdota, las duchas…inguantable de lo caliente que salía el agua, ardiendo, y no había posibilidad de fría. Toda una odisea poder ducharse, jajaja. Me acuerdo los gritos que pegábamos todos, jajaja.

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